- Debo que ir al dentista –Murmuraba una voz caminando de un lado al otro, arreglando pequeños detalles– Tengo ya la cita en la peluquería y con la maquilladora. Las flores están viniendo y la estatua de hielo está guardada hasta la hora especial. Las mesas y sillas están dispuestas correctamente, la comida está contratada y el salón decorado. Mi vestido esta planchado y el del resto de las chicas también. La mantelería es ideal, el auto está reservado. Los pasajes para después de la celebración están comprados y hay una habitación en el hotel de Hawái con nuestros nombres… Siento que aún me falta algo…

- ¿Sera tranquilizarte un poco, tal vez? –Preguntó un hombre entrando a la habitación y besando dulcemente los labios de la chica.

- Ahora no tengo tiempo para eso Tom, hay cosas que decorar y detalles que confirmar…

- ¡Hey! –Le susurró de nuevo tomándola por los brazos y besándola otra vez– Tienes que calmarte Lucy, todo saldrá bien.

- ¿Cómo puedes decir que saldrá bien si ni siquiera… –Fue cortada por otro beso– ¡Tom! Te amo, pero si me haces perder mi tiempo de esta forma yo…

- Saldrá bien –Repitió con voz tranquilizadora.

- Claro que no, hay un detalle, ¡Siempre hay un detalle que no sale como uno quiere!

- Lucy, respira –Tom la abrazo por detrás ubicando su barbilla en el hombro de la chica– Si sigues de este modo algo se te va a escapar… No puedes tenerlo todo bajo control.

- ¡Pero Tom! –Exclamó– ¡Es nuestra boda, por supuesto que todo debe salir perfecto!

- ¿Incluso los más mínimos detalles? –Continúo besándola.

- Si, esos son los más importantes… –Susurró.

- ¿Por qué? –Recorría sus hombros con sus labios.

- Porque en eso es lo que la gente más se fija…

- ¿A sí?

- S-s… No –Se rindió la chica.

- ¿Lo ves? –La giró hacia él juntando sus narices– Lucy, ya te lo dije, no puedes intentar abarcar todo porque inevitablemente algo se te escapara.

- ¡Pero…!

- Nada, querida –Le corto mirándola a los ojos– Además, quiero que tengas fuerzas para la noche de bodas… –Una sonrisa picara cruzo su rostro.

- Está bien… –Lucy sonrió dándole un corto beso, se soltó delicadamente de su prometido.

- ¿A dónde vas?

- ¡Debo confirmar a los meseros Tom! –Grito a lo lejos– ¡Te amo!