[Nota: No es de Harry Potter, ni es un Original. ¡Es de Twilight! O Crepúsculo, como deseen llamarlo. Este fic esta enteramente dedicado a una gran amiga, ella es Jime]
Julio 2008
Julio 19, 2008
Julio 18, 2008
Siempre he pensado, y en ningún momento he dudado, que solo existen dos posibilidades, dos opciones, dos caminos. Lamentablemente, solo podemos elegir uno de esos dos y no siempre este será el correcto, el indicado.
Si vivimos en un entorno siniestro, donde no recibimos amor alguno, cariño, aquellas cosas sin las que uno no puede vivir antes de explotar. Siempre podrán ocurrir dos cosas.
Si coexistimos en un espacio, donde los valores y la moral son importantes. Donde recibimos muestras de afecto en el momento exacto, justo cuando estamos a punto de derrumbarnos y las necesitamos más, también pueden pasar dos cosas.
Podemos elegir aceptar aquello con lo que nos criamos, amor u odio, seguirlo y aferrarse a ello como si fuera lo último existente. Estaríamos optando por hacer lo que vemos, imitar lo que hacen a nuestro alrededor.
O podemos decidir rechazarlo todo. Cada mínimo detalle con el que crecimos, puede ser obviado e ignorado de una forma fascinante. No aceptar lo que nos quisieron imponer y revelarse, ante todo y todos.
Esas son, he de decir, las dos vías del camino. Como una carreta, es ir o venir, aceptarlo o rechazarlo.
En el momento de decidir, nuestro cielo se vuelve gris, puede llover y haber tormenta, ya que es el paso más difícil que debemos enfrentar.
Sabemos que nuestro destino está en nuestras manos, porque no debemos depender de nadie de ningún modo, pero el miedo nos ciega y nos nubla el avance.
El miedo a equivocarnos, a elegir lo incorrecto, a ir por un camino diferente al que creíamos, a caerse en el camino y creer en no poder levantarse.
El miedo a la ignorancia, a que creamos que estamos en lo correcto y ocurrir todo lo contrario. A aferrarnos tercamente a un error, sin saber siquiera que lo hemos cometido.
El miedo al rechazo, a que aun cuando la decisión tomada sea la ideal, no nos apoyen, sino al contrario, nos contradigan y objeten.
Esta también el miedo a la traición, a seguir el camino con pasión y armonía, pero justo la persona que creíamos nuestro aliado, se vuelve el enemigo.
Y el miedo a lo desconocido, a no saber qué ocurrirá mañana ni porque. Aun miles de situaciones que pueden cambiar un hecho en concreto, es por eso que el futuro resulta tan difícil de adivinar.
Ese es el mayor problema de todos nosotros. Tememos muchas cosas, algunas son justificadas y otras son absurdas. Sentimos terror por las cosas más ilógicas y cuando de verdad debemos asustarnos, no lo hacemos, porque no lo vemos real, nos parece una ilusión. Hermosa y perfecta, pero irreal en todo sentido.
¿Quién soy?
Te responderé con otra pregunta, ¿Acaso importa quién sea?
Para ti, ¿Marcara la diferencia saber que tengo un rostro y un nombre?
Si los tengo, pero no es algo relevante en este asunto, por lo que lo mantendré en la ignorancia.
Sinceramente, no importa realmente quien soy yo, si no quién eres tú.
(más…)
Julio 16, 2008
[Nota: Igual que antes, tambien es original]
Caminos.
Hay muchos, cada uno es diferente al otro, algunos pueden ser buenos y otros malos. Pueden aparentar lo que no son y sorprenderte después.
Pueden ayudarte a salir adelante, como también hacerte retroceder.
En algunos estaría acompañado, en momentos tendré que recorrerlo solo.
Puede que me caiga, muchas veces, pero lo importante es saber levantarme. Tener la fuerza de mantener la cabeza en alto y no volver a cometer el mismo error.
Allí deben estar mis amigos, si en verdad lo son, preparados para ayudarme a caminar después de los accidentes, preocupados por mí, así como yo por ellos.
Así lo espero, que estemos juntos en las buenas y en las malas, que sean mi hombro para llorar y yo el suyo, que me den la mano y me concedan una sonrisa, yo se los agradeceré desde el fondo de mi ser.
Espero también poder estar allí para ellos, porque como son, necesitaran mi ayuda. Estaré allí cuando me necesiten, en todo momento.
¿Quién soy?
Soy un chico como todos. No soy diferente ni especial, pero intentar destacar. Soy alto y de piel pálida, cabello castaño que casi me llega a los hombros. No tengo los ojos verdes ni azules, son cafés, como los de la mayoría.
Inglés, pero se algo de francés.
Soy Procter, Adam Procter.
Un chico común, voy a la escuela, vivo con mis padres, tengo mis amigos y me gusta una chica. Mis hormonas adolecentes hacen que cuando se acerque mi corazón lata con fuerza.
Puedo elegir estar con ella, declararme y correr el riesgo del rechazo, como puedo quedarme callado y observarla desde las sombras.
Puedo ser el mayor deportista si lo deseo, o el chico listo de la escuela. Puedo ser quien yo desee, solo con elegirlo.
Caminos hay demasiados, no todos tenemos las mimas opciones.
Podemos ser muchas cosas en la vida, podemos nacer con cualquier apellido o en cualquier lugar, con poco dinero o con mucho, en pueblo pequeño o en una gran ciudad. Con diversas opciones que podremos aceptar o rechazar.
Pero al final, nada de eso importa, no importa lo que seamos, si no lo que escogemos.
Somos lo que nuestras decisiones dicen, no hay dos personas iguales, no hay dos caminos iguales. Todos somos diferentes unos de otros.
Algunos bajos y otros altos. Algunos cariñosos y otros gruñones. Algunos podemos nacer con suerte, otros tendremos que esforzarnos para conseguirla.
Nadie es perfecto. Todos tenemos defectos y virtudes. Solo es cuestión de aceptar tus puntos débiles y reforzar los fuertes. No debemos discriminar a nadie, ¿Cómo te sentirías si lo hicieran contigo?
Con esfuerzo, perseverancia y pasión, nada es imposible. Fui educado de esa forma, uno solo tiene que elegir su camino a seguir y empezar a vivirlo.
Lo difícil es tomar las decisiones, después de eso, si uno se apega a ellas, todo debe de salir bien. En cualquier caso, el tiempo se encargara de decir lo contrario.
Porque todo tiene solución, menos la muerte.
Julio 16, 2008
[Nota: Aclaro antes de que me caigan a tomatazos despues de que lo lean, esto es un original no tiene absolutamente nada que ver con Harry Potter, pero si quieres, puedes imaginarte que asi es,
]
Julio 13, 2008
Corría por el bosque, lo más rápido que sus piernas le permitían. No debía mirar atrás, no deseaba mirar atrás, sabía perfectamente con lo que se encontraría. A su alrededor, ramas, piedras y árboles imponentes era lo único que alcanzaba a ver.
Y oscuridad.
Se alzaba ante él como un monstro terrorífico, lo angustiaba, lo espantaba, no lo dejaba respirar bien… Apenas había suficiente luz como para ver un poco más adelante, eso también lo exasperaba, intentando ver más allá.
Tenía rasguños en los brazos gracias a las ramas que lo rozaban, seguramente su cabello estaba lleno de hojas, pero eso no era lo importante. Necesitaba saber que era lo que causaba ese fuerte nudo en su garganta, ese peso en su estomago como si este estuviera lleno de plomo, que fuertemente lo oprimía.
Un movimiento lo hizo detenerse. Algo había pasado cerca de él, y estaba seguro de que “eso” había dicho algo, pero ni sus oídos ni sus ojos habían querido responder. Miro angustiado a los lados, buscando ver algo más que la densa mata de arboles, que se perdía en el mas sobrecogedor de los negros.
Sintió nuevamente un movimiento y agudizo sus sentidos, estaba seguro de no habérselo imaginado. Una nueva ola de emociones lo invadió, la adrenalina ahora corría por du cuerpo tan fácilmente como la sangre por sus venas.
Giró una vez más su cabeza, forzando los músculos del cuello, en busca de lo que sea que lo acompañaba. Y distinguió algo, entorno los ojos para ver mejor. No era un animal, ni tampoco un fantasma, era corpóreo y más alto que el. Era un hombre.
La figura avanzo lentamente hacia él, con una gracia de movimientos excepcional. Llevaba una túnica, ¿era un mago?
Su rostro se vio al descubierto y Harry no pudo hacer más que retroceder. Voldemort se hallaba ante él, maligno, peligroso e irremediablemente vivo. Había una sonrisa torcida en su rostro, sin sentimiento alguno, que daba más miedo que una mirada de furia.
Harry negó con la cabeza, sin creérselo del todo. ¡Voldemort no podía estar allí, él estaba muerto!
“No está vivo” Pensó “Es una ilusión, un juego de mi mente… No está vivo, ¡yo lo mate!“
Voldemort amplió su sonrisa, como si supiera exactamente qué pasaba por la cabeza del joven héroe y avanzo un paso, disminuyendo el espacio entre ellos. Harry retrocedió una vez más, pero algo en su mente le dijo que no tenía escapatoria.
Entre las sombras surgió alguien más, una mujer, seguramente la más diabólica que el chico hubiera conocido. Junto a su señor se hallaba nada más y nada menos que Bellatrix Lestrange. Tenía la misma sonrisa sádica que su acompañante, sin sentimientos, sin alegría, daba más pánico que nada.
De las sombras surgieron mas figuras, algunas las reconocía, otras no. Caminando sin fuerzas formando un círculo alrededor de Harry, dejándolo justo en el centro.
Ahora estaba seguro, no podría salir de esta: estaba totalmente rodeado.
De pronto, logro divisar un rostro, que resaltaba sobre todos los demás, un cabello rojo que lo hacía diferente. Y Harry se vio atravesado por la mirada furiosa de Fred Weasley. Retrocedió otro paso, nuca había visto a Fred enojado realmente y, menos aún, el había sido el destinatario de su ira.
Miro nuevamente al círculo de personas que lo encerraban, logro distinguir el perfil de Remus, cuya calma se había extinguido y tenía la misma mirada que Fred: Encolerizada. Junto a él estaba su esposa, Tonks, su cabello tenía un color negro intenso y apenas se distinguía entre toda la oscuridad. Colin también estaba allí, sus rasgos animados se habían ido dando paso a un rencor desconocido para él.
Se dio cuenta de que los presentes, eran personas fallecidas en la Batalla Final, tanto mortífago como estudiantes de Hogwarts. Eran diferentes, algunos estaban rabiosos, otros decepcionados, pero nadie parecía tener un abismo de dicha o reconocimiento. Y todos lo miraban a él, a Harry.
- Potter, Potter, Potter… ¿Qué te trae por aquí, al mundo de los muertos vivientes?
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Harry cuando estas palabras fueron pronunciadas. Su tono de voz era bajo y aun así estaba seguro de que todos habían escuchado las palabras de Voldemort.
- ¿Quieres morir? –La suave voz de Bellatrix le puso los pelos de punta.
- ¡No! –Negó Harry, aterrado– ¡Ustedes no están aquí!
- Claro que si Harry, presentes y dispuestos a torturarte hasta el final –Respondió el Innombrable con un suave toque de amenaza en su voz.
- ¡No! –Exclamó Harry– ¡Están Muertos!
- ¡Por tu culpa! –Le gritó alguien, los ojos se le aguaron levemente al notar a Remus.
- Si no fuera por ti… –Empezó Tonks a su lado, sin una pizca de su alegría habitual.
- Yo…
Realmente no sabía cómo refutar eso, como negarlo, como defenderse. No podía, porque… era verdad.
- ¡Por tu culpa estamos aquí! –Chilló Fred.
- Es tu responsabilidad –Añadió Colin.
Harry volteo nuevamente a ver a Voldemort, solo para ver como este le hacia una seña a los demás. Antes de que se diera cuenta, Crabbe tenía atrapada a Hermione y luchaba contra un Ron que quería escaparse de sus brazos y Bellatrix tenía la varita apuntando al cuello de Ginny, mientras una lágrima se derramaba por el rostro de la pelirroja.
- Harry… –Susurró
El joven despertó alarmado. Su corazón latía rápidamente y estaba empapado en sudor frío. Miro a su alrededor, la habitación en la madriguera que estaba ocupando seguía igual que siempre. Miro a los lados intento encontrar algo fuera de lo normal: Nada.
- Otra Pesadilla… –Susurró, ya estaba cansado de ellas.
Julio 5, 2008
Capítulo II:
Conociendo a Tonks.